la historia de la artista Margaret Keane

Tuve mucha suerte la verdad, hace unos días atrás me topé con una película llamada Ojos Grandes  (Big Eyes) del 2014, una película de Tim Burton, distinta a lo que hemos visto de él, consideremos que se trata de una historia de la vida real. La película cuenta la historia de Margaret una mujer que desde muy niña pintaba cuadros con ángeles o niños de ojos muy grandes y tristes. De su primer matrimonio tuvo su hija Jane en 1950 y se separa o escapa de su marido para en 1955 casarse con Walter Keane. Este hombre “encantador” fue capaz de aprovechar el talento de Margaret de una forma muy fructífera pero engañosa y detestable, desgraciadamente se le dio la oportunidad de casarse, según la película el ex marido amenazó con quitarle a su hija por medios legales, y la solución del matrimonio llegaba a pedir de boca.

Ella pintaba sus cuadros siempre los mismos, niños con ojos enormes y tristes, que al parecer para el público no tenían importancia ni llamaban la atención, pero el señor Keane comenzó a vender los cuadros, inesperadamente se hicieron famosos, todos querían un Keane, los artistas más famosos de Estados Unidos solicitaban un cuadro de ellos hechos por la famosa firma Keane. Pero la señora Margaret era tímida e insegura, opacada por la de personalidad extrovertida de su marido, sin quererlo le dio el poder para hacerse cargo de las ventas sin saber que él se había adjudicado la autoría de su trabajo; ustedes saben que en Estados Unidos las mujeres al casarse adoptan el apellido del marido, una cosa llevo a la otra y… termino convenciéndola de que habían logrado tanto que no valía la pena decir que las obras eran de ella, le dio mil razones durante 12 años, ella se quedó encerrada en su taller mientras él amasaba fama y fortuna. También debemos recordar que en los años 50 la mujer tenía un rol muy distinto al que tiene ahora, y seguir al pie de la letra a lo dijera su esposo era un acto casi religioso así que tampoco se puede decir que ella estaba de acuerdo solo para ganar dinero, de hecho ella no vio nada de todo ese dinero, es decir todo lo manejaba el señor Keane.

Además de todo esto y no es por pelar de hecho lo pueden ver en la película, este señor que se decía “artista” ni siquiera era pintor de verdad, su modus operandi era encontrar a un artista de verdad y robarle los cuadros, utilizarlos como si fueran suyos, lamentablemente encontró a una mujer joven y vulnerable a quien sacarle todo el jugo posible. Pero como todo tiene su fin, con el tiempo la señora Margaret se dio cuenta de que no podía seguir viviendo a la sombra del marido (¿dónde he escuchado eso antes?), vivía cada día más triste por esta situación, tenía que terminar y pidió el divorcio, por supuesto el oportunista Walter no podía perder todo por esta separación así que lo quería todo, las obras el dinero, todo, la Señora Margaret Keane demandó a su ex marido por la autoría de sus cuadros “Ojos Grandes” reclamando sus derechos y beneficios económicos, destapando así el gran fraude de Walter Keane en 1965.

Podría explayarme más con la historia pero es mejor que se busquen la película, a mi me gustó tanto no solo por la historia, sino porque finalmente Margaret pudo luchar por sus derechos, en una sociedad donde las mujeres no eran escuchadas, por suerte le tocó a mediados de los 60 cuando ya el feminismo hacía eco. Ahora la señora Keane a sus 90 años sigue pintando sus “ojos grandes” pero como pueden ver en su Galería donde sus niños tristes ya no lo son más, todos son felices y llenos de color 😊 🎨

Imagen de portada “Thoughts weigh upon” {los pensamientos pesan sobre mí} 2013 & “Nightdress” {camisón} 1969.

Espero que les haya gustado un beso!

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